miércoles, 5 de abril de 2006

La SGAE contra Google o la extinción masiva

He leído la entrevista que le hacen a un ladrón gran hijo de puta bastardo que se autodenomina defensor de los derechos de los músicos y la industria discográfica. Dice que representa al arte y habla de la industria. Un producto industrial no puede ser arte, en cuanto a producto industrial. Generar un millón de CD's idénticos no tiene nada de artístico: lo hace una máquina, a la cual le es indiferente que el contenido del CD pueda interpretarse como el último disco de Iron Maiden o como el tercer CD de la distribución Mandriva Linux regalado por una revista. Un proceso industrial es un proceso industrial.

Los procesos industriales incluyen la producción en masa, la distribución de esa producción y la promoción del producto para que no se pudra en los estantes de las tiendas. El proceso es independiente de que se trate de chorizos, coches o CD's de música. El precio final ha de incluir el coste de todos esos apartados, además del beneficio de todos los intermediarios.

En el caso musical, la industria se inventó los derechos de autor: paga al autor por el derecho de poder explotar industrialmente su obra en exclusiva. La teoría es que el autor acepta dicha venta porque el coste industrial es demasiado grande como para poder realizarlo él mismo, lo cual en la era Internet ya no es cierto: la producción en masa y la distribución es virtualmente gratis, así que sólo queda la promoción como único gasto real. En la mayoría de los casos, es decir, los que no son triunfitos o Alejandro Sanz, la promoción obtenida es inaceptable o simplemente inexistente. Eso si, los casos si promocionados requieren de dicha promoción, porque su valor artístico real es nulo o prácticamente nulo y totalmente carentes de originalidad.

Lamentablemente, para ellos, la defensa de la SGAE y el sistema industrial musical en realidad es la lucha del monje copista contra la imprenta: ha llegado su momento de obsolescencia. La música debe pasar por su reconversión industrial urgentemente, y cuanto más tarde en hacerlo y más se oponga a ello, peor será el batacazo que se acabará dando.

No se puede vender aire a precio de oro, por lo menos mientras sigamos teniendo una atmósfera abundante de él, y tengamos escasez de oro. Sólo se puede vender a alto precio aquello que es escaso y de costosa producción. Los CD's no lo son, son muy baratos, pero los bits que contienen son todavía más baratos. Lo único que es único en la música no es la composición, es la interpretación. De hecho hasta el contenido del CD es una interpretación única, realizada en un estudio de grabación. Así que en realidad lo único que pueden vendernos los músicos a los aficionados es lo mismo que siempre vendieron: su interpretación única e instantánea de su música. Es decir, los músicos tienen que volver a trabajar como sus bisabuelos y vivir del directo.

Es un problema muy grande: en un estudio de grabación tienes todas las facilidades de la tecnología para conseguir una buena interpretación. En un concierto estas más limitado, tienes que tocar toda la obra entera, de un tirón, sin errores (por lo menos que no sean excesivamente evidentes), y además añadir algún valor añadido para que tenga el suficiente gancho para el público pagar la entrada y aguantar el concierto. Y sobre todo hay que ir haciendolo constantemente. Mientras que un CD, lo compones y lo grabas en un mes, y a partir de ahí: a esperar a que te llegue el dinero. La industria discográfica es una industria para vagos (¿y maleantes?).

Volviendo a la entrevista del vago, maleante y bastardo hijo de la gran puta. Resulta que se queja de los resultados dados por Google en la búsqueda de la palabra "Ladrones", y protesta porque las leyes españolas le impiden enfrentarse con Google. El problema, y él lo sabe, es que Google no hace otra cosa que mostrar la opinión de la sociedad web. Además ponderada según la importancia o relevancia que tengan los diferentes medios de dicha sociedad. Si en Google sale asociada la SGAE con la palabra ladrones o con la expresión hijos de puta, lo que sucede es que la sociedad en su conjunto asocian la palabra y la expresión con el brazo armado de la industria discográfica. Eso lo saben, pero no lo pueden ni decir ni aceptar, porque pueden enfrentarse directa y públicamente con una o más empresas o con individuos particulares, pero no pueden hacerlo directamente con la sociedad. No pueden porque sus principales aliados lo son por su capacidad de influir en la sociedad, y si se dan cuenta de que ya no funcionan en ese aspecto, inmediatamente cambiaran las estructuras de alianzas. Ya ha sucedido en otras ocasiones y volverá a suceder.

En realidad la SGAE esta tozudamente enfrentada con la sociedad, con la evolución histórica, con la realidad, en suma, con la extinción, como los dinosaurios.

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